25 ene. 2017

Asesinado a tiros un joven dominicano en Tetuán

Un joven dominicano de 25 años ha muerto el pasado sábado tras recibir dos disparos en la calle Topete del distrito madrileño de Tetuán, según han informado fuentes de Emergencias Madrid. El suceso ha ocurrido de madrugada, y hasta el lugar de los hechos acudieron sanitarios de SAMUR y Protección Civil, y agentes de la Policía Nacional, que están investigando lo ocurrido. Además de la atención sanitaria al joven asesinado, una psicóloga del SAMUR ha tenido que atender a la hermana del fallecido, que ha acudido hasta el lugar, así como a varias amigas del mismo y a varios testigos.

El joven se encontraba dentro de un bar sito en el nº 5 de la calle Topete, sobre las 7.30 entraron dos individuos de aspecto sudamericano, a decir de los testigos, y abrieron fuego contra él, realizándose al menos 8 disparos, de los que dos impactaron en la víctima. Las otras 6 balas perdidas, milagrosamente, no dieron a nadie.
Pero este suceso no es más que la continuación de lo que ocurre en el distrito de Tetuán, más concretamente en los barrios aledaños a la calle Bravo Murillo. Se inicia otro año que será como el anterior o más violento, ya que la progresión es ascendente en cuanto a incidentes. A éste hecho hay que sumarle la grabación con cámaras de seguridad de, que se dio en la estación de metro de Francos Rodríguez, en la que se ve a dos individuos marroquíes ( ya identificados ) asfixiando a un joven español para robarle, al que estrellan, inconsciente, contra unos escalones. Y acaba de empezar el año.

SUMA Y SIGUE

Sólo durante 2016 trascendieron unos cuantos casos que hacían parecer a Tetuán una favela de Río de Janeiro: En septiembre una mujer nicaragüense murió apuñalada por un compatriota suyo, en plena calle Bravo Murillo y a la luz del día. En marzo, en la calle Jerónima Llorente, después de que un policía de paisano llamase la atención a un grupo de dominicanos que estaban tumbados sobre su coche, unos 300 individuos de la misma nacionalidad salieron a la calle con palos y le dieron una tremenda paliza, a él y a otros compañeros con los que estaba. En enero, en la misma calle que en esta ocasión, un pandillero dominicano fue abatido a tiros. Y no salieron en los Medios, para evitar “alarmas sociales”, varias riñas tumultuarias, en zonas como AZCA, aledaños de Bravo Murillo, plaza de Leopoldo de Luís, agresiones a machete ( sí, con machetes de medio metro de hoja ) en las calles de Bellas Vistas… y multitud de robos. Pero está la mundialista Concepción Dancausa para dar sensaciones de normalidad, y la progresía de izquierda para alabar la “convivencia” entre culturas.
Es lo que se vive en Tetuán. Y cuando hay “paz”, se escuchan a kilómetros las fiestas latinas, se ven hombres musulmanes camino de la mezquita de Abu Bakr, cuyo minarete destaca entre los tejados de Bravo Murillo, con las esposas caminando tres pasos por detrás, y por delante, frente a la mezquita, el edificio okupado de “La Enredadera”, donde progres totalitarias vigilan que los españoles no discriminen a las mujeres.  

EL PEQUEÑO CARIBE

Dentro del marasmo multicultural del distrito Tetuán destaca el llamado “Pequeño Caribe”, que coincide aproximadamente con el barrio de Bellas Vistas.
Antes de la llegada ola de inmigración masiva, era un barrio obrero y artesano, que acogía a bastantes españoles desplazados desde el interior de Castilla, gallegos y hasta algunos catalanes entre otros. A principios de los 90, cuando en el resto de España casi no había inmigración, llegaron las primeras oleadas al Raval de Barcelona, Lavapiés en el centro de Madrid, y a Bellas Vistas. En los dos primeros de los barrios citados, el choque no fue tan intenso por existir una población extranjera previamente, en Bellas Vistas, y el Distrito de Tetuán en general, hubo un choque.
Los vecinos de Bellas Vistas de siempre pensaron, que si habían acogido a españoles de otros puntos de nuestra geografía, no sería difícil integrar a los recién llegados, en su mayoría sudamericanos y con los que ( creían ) bastante camino ya estaba hecho al compartir el idioma. Pero se equivocaban, y las diferencias culturales, la nula intención de los recién llegados por respetar las costumbres locales y, sobre todo, que desde el primer momento, en caso de conflicto, se inclinaba la balanza del lado del extranjero, ocasionaron que se diese un primer éxodo de españoles. Los que tuvieron oportunidad, vendieron sus viviendas y se trasladaron a otros barrios.
Hubo quien aguantó, pensando que la segunda generación de inmigrantes, los ya nacidos en España, se adaptarían normalmente. La segunda generación ha sido peor que la primera, encerrados en sí mismos, a pesar de los millones invertidos en integración. Ya en estas condiciones, en los últimos años se ha producido un sálvese quien pueda entre la población española, tras conflictos étnicos siempre silenciados por las administraciones. Queda en Bellas Vistas quien no tenía capacidad económica para irse, y también algunos españoles ( pocos ) que han querido ver lo que es la multiculturalidad.
Con este panorama, Bellas Vistas es hoy el “Pequeño Caribe”, con calles como la de Topete, lugar del crimen, llenas de banderas, colmados, locutorios y bares dominicanos. Donde un español se siente extranjero en pleno Madrid, y algunos de aquellos transeúntes le ayudan en este sentimiento, al recordarle que en esa calle “no está en su lugar”. Donde un piso vale 100.000 € y no encuentra comprador, y cuatro calles más allá, donde Bellas Vistas tiene una población más “nacional”, otro piso con la misma superficie se vende por el triple.