19 oct. 2017

Primeras lluvias, primer gran atasco

La mañana del 18 de octubre nos ha traído a los madrileños la esperada lluvia, la que hacía falta para limpiar el ambiente y acabar con un verano interminable, y de paso llenar pantanos y hacer correr a los ríos.

Pero la lluvia también ha llegado para provocar un atasco de 200 km. repartidos entre los accesos, vías de circunvalación y las calles. Atasco que ha provocado millonarias pérdidas en forma de retrasos de los trabajadores. Atasco del que se han enterado todos los madrileños menos la alcaldesa, que ha soltado otra de sus gracias de siempre: “ la cosa no ha ido del todo mal, creo que había un poco de embotellamiento por un accidente”, ha declarado.

Según los expertos, los atascos debidos a las primeras lluvias del otoño en Madrid, tienen unas causas conocidas y cuantificadas, y serían, si no evitables, susceptibles de ser amortiguadas:
1º- Tras un largo periodo seco, el pavimento acumula aceite y otros productos resbaladizos. Se evitarían baldeando a presión y con intensidad los días previos a las precipitaciones. Pero el dinero a emplear en ese refuerzo se gasta en poner otra vez las banderolas que invitan a votar sobre la reforma del callejón de los hierbajos.
2º- Los accidentes debidos a que los vehículos resbalan, la menor visibilidad de señales y líneas de parada, etc., cortan carriles, se obstruyen los cruces. Se evitaría con refuerzos de Policía Municipal que ordenasen el tráfico especialmente estos días, pero es sabido que en el imaginario podemita, cualquier policía es una figura represora… como para incentivarlos, aunque sea la Policía Municipal.
3º- Las obras, antes, se hacían en verano. Pero con el nuevo estilo de Carmena, las tenemos cuando todos hemos vuelto de vacaciones y empieza a llover.
4º- Los sumideros de colapsan, el agua rebosa y se reduce la velocidad de la circulación. Pero la inversión en calzadas consiste en carriles para bicicletas que nadie usa, no para mejorar el alcantarillado.

Sin embargo para Carmena lo más fácil es echarle la culpa al conductor, que supondría el quinto punto, por usar el coche. Y no es que no sea cierto, que se debería utilizar más el transporte público, pero la alcaldesa se agarra al único de todos en el que no se la puede culpar, para culpar al ciudadano, en vez de asumir su responsabilidad.