30 may. 2018

Carmena pide trabajo para los ilegales

La última ocurrencia de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, es de libro: pedir trabajo para los ilegales, al Gobierno, en la construcción, porque se ha enterado de que falta mano de obra.

Sin pretender explicarle a quien se supone que ha sido juez, la incongruencia de dar trabajo (aparte del dinero que falta para pensiones, en forma de ayudas) a alguien que ha llegado a España saltándose la Ley, cualquier obrero español debe recordarle algunas cosas:

1º Si falta mano de obra en determinados sectores, es porque gracias a la posición de ventaja de determinados empresarios, han impuesto sueldos de miseria, y el obrero español pretende aspirar a un salario que le permita sobrevivir, ya que por lo general no cuenta con las ayudas que disfrutan la mayoría de los inmigrantes. Y precisamente el obrero español se sabe de memoria eso de “O aceptas la rebaja de sueldo, o hay veinte que lo harán por la mitad”. Por eso falta mano de obra. Por eso el obrero español busca trabajos con un sueldo, si no digno, al menos suficiente.

2º Lo que tiene que hacer la alcaldesa, es ver en que condiciones están trabajando en su propia ciudad los obreros, porque las contratas que hacen las obras del Ayuntamiento, puede que sean del tipo de la que hacía la reforma del edificio de Martínez Campos, le recordamos: se vino abajo y murieron dos obreros españoles, hace una semana. Estaban demoliendo para construir pisos de lujo promovidos por Rockefeller Group, y hay sospechas fundadas de que los obreros advirtieron del riesgo de colapso a los jefes de obra, que hicieron oídos sordos. Iban con retrasos y el dinero manda más que la seguridad.

3º Debería ocuparse en perseguir a los empresarios y directivos de empresas que aplastan al trabajador, pretendiendo volver a las condiciones laborales del siglo XIX cuando no a un régimen feudal. Si se quiere ilustrar de cómo pasa eso, puede verlo en ejemplos cercanos, como el de un tal Eduardo Leira.

Esperemos que los obreros y trabajadores españoles se hayan dado cuenta que no son una prioridad para los políticos que se dicen de izquierdas o de los ayuntamientos del cambio. Son mano de obra que se puede sustituir y a la que hay que exprimir.