3 jul. 2018

El Ayuntamiento de Madrid, fomentando el efecto llamada


Esta semana se empezará a distribuir, entre los miles de inmigrantes en situación irregular que hay en Madrid, la “Tarjeta de Vecindad”.

Con esta tarjeta, los irregulares podrán:

  • Empadronarse y acceder a las ventajas del empadronamiento.
  • Acceder a todas las instalaciones municipales. Bibliotecas, polideportivos, ayuda para gestiones administrativas, becas remuneradas en la Agencia para el Empleo.
  • Aperturas de cuentas bancarias, abono transporte.
  • Solicitar más adelante la nacionalidad, en base al arraigo. De hecho, Carmena estudia pedir una regularización extraordinaria de los poseedores de las tarjetas.

El español de origen, de cuyo sueldo se quedan las Instituciones y Gobiernos (Nacionales, Autonómicas, Municipales), aproximadamente el 50%, no tiene derecho a dejar de pagarlos y percibir todos los servicios gratuitamente. Por ser español, por tener su documentación en regla. Ha de proporcionar el bienestar a quien no ha contribuido a crearlo, como es el caso del español cuyos padres, abuelos, bisabuelos, etc., contribuyeron generacionalmente a crear el actual Estado del Bienestar. El español paga impuestos hasta cobrando el paro, ¿Tampoco el parado español merece el mismo trato que el inmigrante irregular, y puede aumentar un poco su “nómina” del SEPE dejando de contribuir?

A nadie se le escapa que este tipo de actuaciones demenciales provocan un efecto llamada. Que el efecto llamada se traduce en aluviones de inmigrantes irregulares cruzando el Mediterráneo en embarcaciones que no reúnen las condiciones para el viaje, que acaban volcando en muchas ocasiones, y sus ocupantes ahogándose, estas políticas sólo aumenta el número de víctimas mortales.

No hace falta explicar quiénes son los prioritarios para Carmena, la alcaldesa que gasta 300.000 € en un monumento para los inmigrantes de fuera de España. Pero no hay nada para los trasladados desde otros puntos de España, que también dejaron sus localidades de origen, con una mano delante y otra detrás, y construyeron el Madrid moderno. Sin tarjetas, ayudas ni subvenciones. Eso sí, tanto ellos como sus hijos, seguimos pagando el mantenimiento de la capital de nuestro país, y de paso las ayudas a todos los inmigrantes del planeta, que acuden raudos al efecto llamada de la progresía buenista complice de las mafias que trafican con seres humanos.

Calificamos el nacimiento de esta tarjeta como supuestamente populista, ya que el mismo votante de Ahora Madrid o del PSOE no la va a recibir con demasiada alegría. O por lo menos los votantes de esas formaciones que sean auténticos obreros españoles, a los que amenaza el paro, la inacabable crisis y deben pagarle ahora los servicios a quien decida el Ayuntamiento.